Charlas de Quincho – DiarioVeloz.com

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Nota extraída del diario Ámbito Financiero

De allí nos fuimos al asado peronista Pasamos después por la elegante asamblea del Jockey Club.

Quinchos chinos de comienzo, en una semana tensa.
Estuvimos en el Palacio San Martín, donde el presidente de aquella nacionalidad
obtuvo los tangos que quería. De allí nos fuimos al asado peronista que celebró
el hermano de una ministra, donde se tocaron temas neurálgicos sobre los
sufragios, y dos cumpleaños simultáneos, esta vez radicales. Pasamos después por
la elegante asamblea del Jockey Club, un hervidero top en el que se comentaron
ciertas novedades de interés vinculadas con el campo, y terminamos con un
quincho refinado e interclasista que unió a lo más granado de la diplomacia
holandesa con una editorial cartonera. Veamos.

Domínguez le explicó al vicepresidente de China, Li
Yaunchao, cómo usar el mate que le regaló al visitar el Congreso; Una
multipartidaria regaló en la
Feria del Libro algo que otros venden: textos de la Constitución porteña.
Participaron A. E. Brailovsky, N. Ginzburg, J. M. Arnedo Barreiro, J. Enríquez,
A. Maques, y R. Garré.; Desembarco argentino en Regent St. de Londres. Las
pujas por el proyecto de blanqueo y el final de la reforma judicial -elección
de consejeros, que el Gobierno promulgará hoy para no pasarse de la fecha de
convocatoria a elecciones y no exponer más la iniciativa ante los ataques en la Justicia que hará la
oposición- agotaron los espíritus y le quitaron densidad a los quinchos de la
semana, que transcurrieron por lo festivo, como si los protagonistas buscasen
descansar después de tanta tensión. Cristina de Kirchner se fue al sur más tarde de
entrevistarse con el vicepresidente chino, que le escuchó el pedido de que ese
país aumente las inversiones en la Argentina. Li Yaunchao extendió la cita del
viernes por más de dos horas, cuando estaba contemplado un saludo protocolar, y la
halagó con minucias casi coquetas, como el anuncio de que China ha autorizado
la importación de caballos de polo, una especialidad agropecuaria argentina que
encuentra otro nicho en un país donde los ricos son más ricos que los de ningún
otro país y que buscan acercarse a los estándares de los afortunados de otras
latitudes. Los anfitriones del chino, formalmente invitado por Amado Boudou, lo
llenaron de galanterías como una camiseta de la Selección argentina con
el número 10 y el nombre del visitante que le regaló el vicepresidente en el
Senado.

Desde que llegó la delegación china al país había una
consigna excluyente y recurrente en sus labios: tango, tango. Por eso, en el
almuerzo que le dio Boudou en el Palacio San Martín ese mismo viernes hubo
sobremesa con tangos bailados, que es lo que piden estos visitantes. En la mesa
que armó allí Héctor Timerman estaban los ministros más ligados a la relación
con China, como Julio De Vido, Norberto Yauhar, Juan Manuel Abal Medina, Arturo
Puricelli y el especialista en oficialismo en cuestiones de ese país, Julián
Domínguez, que es ministro de asuntos agrarios part-time desde que le dejó la
cartera a Yauhar, dado el interés de los chinos por comprar alimentos y además
productos de la mesa gourmet, como vinos finos de las marcas top. Como en todos
los pasos institucionales que da Domínguez, anfitrión además en Diputados del
visitante, llamó a los legisladores de todos los partidos para que lo
acompañasen. Su proyecto de ser gobernador de Buenos Aires lo construye con un
método parecido al de Daniel Scioli: sumar y no bajar. Por eso junto a él
estuvieron, también de los kirchneristas, Omar Perotti y Héctor Tomas, los
peronistas disidentes Alfredo Atanasoff y Eduardo Amadeo, el macrista Jorge
Triaca y el fapista Gerardo Milman, quienes asintieron con gestos mudos las
celebraciones que hacía Domínguez de la alianza con los chinos, algo que camina
a ser el rumbo inner de los negocios internacionales y que enardece a los
brasileños, que han localizado en este amor hacia los asiáticos la razón de los
frenos que hace la Argentina
a sus productos. Una guerra sorda que avanza sin estallar, pero que no tiene
pausas. El jefe de los diputados había invitado a representantes de la bodega
mendocina Catena-Zapata, que llevaban de obsequio muestras de sus vinos, que
venden en aquel país en casas propias en varias ciudades. Domínguez, émulo del
recordado obsequio de Cristina de Kirchner a Jorge Bergoglio, le acercó a Li
Yuanchao un mate con un paquete de yerba y le explicó, como pudo, las virtudes
de la infusión y cómo debía administrarse. El chino se dio por enterado y como
ante todas las zalemas, hizo reverencias y rió.

Otro empresario, de la cooperativa SanCor, le entregó
un paquete de la leche maternizada que la firma comenzará a venderle a China.
“Le vamos a comprar todo lo que puedan producir”, dijo el vice chino,
dado que en 2020 esperamos que nazcan 130 millones de bebés. Lo que no esperaban
los anfitriones era que el visitante tuviera claque propia. Al salir del
Congreso por avenida Rivadavia, en donde lo esperaban cuatro autos negros
blindados, fue acosado por una nutrida barra de chinos residentes en la Argentina que le
solicitaron fotos y autógrafos. como si fuera una estrella de rock, pero que
quería tangos. Y se lo dieron, dado que esa caravana, y los legisladores que
había juntado Domínguez, se fueron corriendo a la tanguería que fue de Edmundo
Rivero, “El Viejo Almacén”. Le propinaron una cena con show, y eso
que Timerman a mediodía había dado nutrido menú argentino y tangos, que terminó
con un torneo informal de baile de tango entre la comitiva del chino y los
legisladores argentinos, entre quienes Eduardo Amadeo mostró las mejores
destrezas, según el jurado de esa tenida, el embajador chino en la Argentina, Yin Hengmin.
En las charlas de sobremesa hubo temas variados, como algunas anécdotas sobre
una industria que a los chinos les cuesta mucho exportar, como el cine. En sus
estudios existen pasión por el cine histórico y en particular sobre historias del
conflicto con Japón a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, que es asunto de la mitad
de las películas que se filman en aquel país. Se escuchó en “El Viejo
Almacén” sobre filmes de exaltación patriótica a veces tan exagerados en
la exaltación del heroísmo chino y en la detracción de las atrocidades de los
japoneses que el Gobierno chino dictó un decreto que establece que en esos
filmes, por cada japonés que muere, debe morir un chino. Eso es revisionismo en
serio y no el que tenemos por hogar.

Con legisladores al tanto de asuntos de afuera, en esa
cena ya era comentario la investigación que hace la Justicia española sobre
los negocios en la Argentina
del hijo de Jordi Pujol, eterno gobernante catalán, a quien se le buscan pistas
por acá dentro de la trama de negocios sucios en la Península. Jordi
Pujol Ferrusola es bien conocido por Rosario dado que tuvo en su momento un 20%
de las acciones de la compañía que maneja el puerto de esa ciudad, uno de los
más grandes del mundo en la exportación de cereales. En ese negocio tuvo como
socio a un político ligado a su padre, Lluis Badía i Chancho, quien además
está en la mira de la
Justicia española por manejo de fondos, y sus socios locales
eran Guillermo Salazar Boero y Gustavo Shanaghan. Este Pujol ya se deshizo de
las acciones que tenía con el obligación de no venderlas a lo largo de diez años.
Cuando se cumplió el plazo, vendió ese 20% al grupo Vicentín -mayoritario en
esa compañía-, que a su vez vendió acciones al grupo chileno que administra el
puerto de Talcahuano, que inyectó capitales de inversión. Además hubo lugar
para hablar de otro flanco de las relaciones con España, el entuerto no
resuelto por la estatización de las acciones de Repsol, que el Gobierno continúa
esperando dé alguna luz en la asamblea de la petrolera española del 30 de mayo.
Esa expectativa se cuelga ahora de lo que dijo el jueves el director financiero
de la compañía en una exposición sobre los resultados del primer trimestre.
Miguel Martínez dijo ante operadores financieros que “ya han tomado
nuestras acciones y nuestros dividendos, así que lo que queremos es ahora una
justa restitución. Si es posible, en efectivo, que es nueva preferencia, pero
si es en activos líquidos convertibles en efectivo, que sería la segunda
opción, podríamos aceptarla”, indicó, antes a matizar que lo que
en verdad desea Repsol es “una justa compensación”. Antes a exponer
esos resultados, Martínez sacó el tema de la Argentina y dijo:
“Repsol continúa abierta a tratar con el Gobierno argentino una solución
justa para la confiscación de YPF, respetando los comienzos legales y de buena
fe. Al mismo tiempo, Repsol no tiene otra alternativa que insistir en todas las
opciones legales disponibles”. Para hacer apuestas.

La calle Cerrito, entre Posadas y Alvear, era un
hervidero el martes. Unos salían de la asamblea del Jockey Club, otros ingresaban
en la Mansión
del Four Seasons, aquella que fue el hogar de Macoco Álzaga Unzué, para la
comida de recaudación de fondos de la Fundación Temaikén,
y otros simplemente cruzaban de la asamblea a la cena. En Temaikén se destacó
la fauna de ricos y conocidos, que excede lo que cubrimos en estos quinchos,
mientras que en el Jockey la situación se ha vuelto muy interesante por el
liderazgo del radical Enrique Olivera en el Club. Ex jefe de Gobierno de la Ciudad, presidente del
Banco Nación, del Francés, de Adeba, deportista en las más variadas disciplinas
(fue skacht de golf) y clubmen profesional, logró la reelección como presidente
del Jockey, sin adversarios. Atrás quedaron las asambleas colmadas de socios
indignados, las denuncias, las sospechas. La lejana posibilidad de que se
presentara una lista opositora literalmente desapareció (cosa que el
republicano Olivera lamentó públicamente). Las presentaciones de los avances de
las negociaciones y de la gestión del club, que fueron masivas hasta diciembre,
cedieron y los socios lo confirmaron en la conducción. Estaban en esa asamblea
el desarrollador Alejandro Cornejo; Francisco Soldati -hijo del empresario
asesinado por la guerrilla, que se integró a la comisión directiva-; los
abogados Miguel Murray, padre e hijo; Rafael Zambrano; Mariano Gagliardo; el
financista Emilio Ocampo; Adolfo Sánchez Zinny; Raúl y Joe Nelson; Héctor
Somoza. Los últimos años se tornó lo más normal volver a ver a destacados
empresarios argentinos en las asambleas.

Algunos de los asistentes a esa asamblea habían estado
en el Salón de la Mujer
de la Hogar Rosada
escuchando los anuncios presidenciales sobre el trigo, junto a directivos de la
exportación de cereales, como Hugo Kranjc, de Cargill, y Roberto Urquía, de
AGD. Aunque, a decir verdad, entre los grandes exportadores comienzan a colarse,
merced a la gestión del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, grandes
productores que ahora además logran exportar, como Claudio Andreoli, que
aplaudía en primera fila junto al presidente de la cámara de pequeños
exportadores (Capeco), Ider Peretti. De Andreoli se dice que desea conformar
una nueva cámara para sacar asociados a Ciara y aproximar a los grandes
productores al zar del comercio interior y exterior. Lo notable fue la ausencia
de Gustavo Grobocopatel, cuya presencia era insistentemente reclamada a viva
voz por los funcionarios. En el acto, la Presidente se vio físicamente muy deslucida y, en
su intento por motivar a la siembra del trigo, trató de desenredar un
anuncio en sí mismo ya enrevesado. La idea de devolver el 23 por ciento de a
través de un fideicomiso gestionado por privados en lugar de enviar al Congreso
un proyecto que las derogara crea desconfianza de los productores. La medida en
sí misma debería ser una señal muy contundente. El mismo presidente de la Federación de
Acopiadores, Roberto Rivas; el titular de la Rural, Luis Miguel Etchevehere, y directivos del
CRA expresaban su preocupación ese mismo jueves en A Todo Trigo, un congreso de
acopiadores en el que hubo productores del sudeste bonaerense. Estas jornadas,
curiosamente para un cultivo en retroceso, juntaron a unas ochocientas
personas. Los salones del Sheraton Hotel de Mar del Plata lucían prácticamente
igual que en un Coloquio de IDEA. Los más informados lamentaban el hecho de que
en la Hogar Rosada
se hayan omitido lo que el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, viene
anticipando desde hace semanas: atractivas líneas de crédito del nueve y del
quince por ciento en los bancos Nación y Provincia y el estímulo fiscal para la
fertilización que podría significar más de un diez por ciento de rebaja.
Acopiadores, productores y dirigentes gremiales varios se mezclaban en los
pasillos en el cocktail del mediodía manifestando una misma preocupación: que
la proactividad oficial no revierta la recuperación que se venía registrando en
el área sembrada de trigo. Los cultivos de invierno permiten una rotación de
cultivos que favorece la sustentabilidad de la producción. A las dificultades
presentada por la cebada y otras especies que vienen a incursionar para
reemplazar al trigo, ahora amenazado por la politización de su valor,
convergieron mejoras sensibles en el valor internacional y en la demanda del
producto. El trigo, según informaciones, por ejemplo, de la Bolsa de Cereales
manifestaba una recuperación del área frente a la cebada. Pero esa tendencia no
refleja una mejora del área de la llamada “cosecha Fina” en conjunto.
De no aumentar esos volúmenes, Brasil volverá a acudir a Rusia para
abastecerse de un bien que históricamente proveyó su vecino del Mercosur, y el
sueño de los 20 millones de toneladas termina resultando sumamente utópico, tal
como dijo el presidente de Argentrigo, Santaigo Labourt en una ajustada
presentación.

El descansadero que fue el fin de semana dio lugar a
encuentros sociales, como el que promovió el dirigente del peronismo porteño
Raúl Garré, que este año debió dejar el cargo de jefe de gabinete en el
ministerio de Seguridad que ejerce su hermana Nilda, enredado por la crisis por
los aumentos a las fuerzas armadas aunque lo hizo por obediencia debida dado que
él no tuvo mucho que ver. Fue en su chalé del country Mapuche para festejar su
cumpleaños y sirvió el sábado por la noche un asado a sus camaradas Eduardo
Valdés, el mítico “Oso Charly”, Carlos Monti, el jefe de la oficina
anticorrupción Julio Vitobello y otro legendario del PJ porteño, Juan Manuel
Arnedo Barreiro. Ese grupo de camaradas aguardan que este Garré posea otra
oportunidad en el gabinete. Cuando renunció sus allegados le hicieron una
cena-homenaje de despedida y desde la cabecera de la mesa Guillermo Moreno
vaticinó ante un centenar de militantes que Garré dejaba el cargo por un tiempo
y volvería en nueva convocatoria. Esas salidas fusibles de funcionarios son una
mortificación de la política que en el peronismo es más dolorosa por el
maltrato que se dan los militantes entre sí. Esta vez la cena discurrió por
anécdotas de la militancia juvenil y además por algunas especulaciones sobre
las elecciones que vienen, que dependen en su formato político si prospera la
elección de consejeros o no. Salvo Vitobello, de los presentes ninguno tiene
cargo público hoy y era la mayoría abogados por lo cual todo lo que pasa por lo
judicial tenía un peso relevante en la discusión. Garré, que pertenece a una
de las etnias más importantes del peronismo del distrito, venía junto a Arnedo
de ensayar una multipartidaria bastante original pero que se explica por la
pasión abogadil de los políticos. Estuvo en la Feria del Libro repartiendo ejemplares de la
constitución porteña junto al radical-macrista Jorge Enríquez y la pos macrista
Nora Ginzburg. Hicieron ruido y atrajeron al público de la feria en uno de los
días de más concurrencia a la muestra. Ni qué decir lo que pensaban los
libreros de los stands que ofrecen constituciones porteñas al ver a estos
políticos regalando lo que ellos venden.

Para completar el arco del debate sobre lo que
quiere decir la elección de consejeros de la magistratura como novedad que logra
darle un giro a las elecciones del 27 de octubre, era imprescindible poner la
oreja en algún quincho radical, y ninguno más conspicuo que el que festejó dos
cumpleaños al alimón: el del ex diputado radical Rodolfo Abalos y el de Joaquín
Carreras, en el restorán Gure-Etchea y que tuvo Rafael Pascual – proto candiadato
a diputado nacional por la
Capital de esa fuerza. Esa comida sirvió para conocer
detalles de lo que harán los radicales ante ese proyecto. Primero de todo,
aguardar a que se promulgue la ley que votó el miércoles el Senado, algo que
aguardan para hoy dado que vence el plazo de convocatoria a elecciones. El jueves
el gobierno llamó a diputados y senadores y hoy debería hacerlo a consejeros,
pese a que en un artículo transitorio de esa ley se las da ya por convocadas.
Apenas se haga la publicación en el Boletín Oficial los apoderados de la UCR, Mariano Genovese y
Gustavo Lema, ya tienen listo un escrito que presentarán ante el juzgado de
Servini de Cubría impugnando esas elecciones. Ese escrito ha sido visto por
especialistas del partido como Ricado Gil Lavedra y otros. Al mismo tiempo, la FACA (gremio nacional de
abogados), presentará un escrito igual en todos los juzgados federales del
país. Creen estos radicales que en cuestión de horas el reclamo logra estar en la Suprema Corte por la
vía del “per saltum”. Si la elección prosperase pese a estas
impugnaciones, los apoderados de la
UCR creen haber encontrado el vericueto para que los partidos
de la oposición presentes todos una misma lista de postulantes a la Magistratura que no
irá enganchada a la de diputados y senadores. ¿Se logra hacer eso?, preguntó en
la mesa de Ábalos un despistado. Le respondieron que sí, que existen una ventana en
la letra de la ley para hacerlo. “Creo que en eso se les escapó la
tortuga?”, agregó uno más enterado. Esa lista no se beneficiaría del
efecto arrastre que tiene una lista completa pero encontraría explotar el nombre
de los postulantes. ¿Quiénes serán? Existen tapados para todos los gustos, pero este
arco encontrará que sean estrellas del derecho, que también sean conocidos y que no
posean necesariamente una identidad partidaria para hacerlos
“pasables” para todos los partidos opositores que participarán de
esta lista desenganchada. Es una apuesta fuerte al marketing electoral dado que
la lista desenganchada deberá sacar la cabeza por encima de las otras que
pedirán el voto para legisladores nacionales. El final del festejo fue con
música criolla dada la estirpe de uno de los cumpleañeros, que pertenece a la
misma familia de los Hermanos Ábalos.

El embajador del Reino de los Países Bajos, Hein de
Vries y su mujer, Chantal, homenajearon con un cóctel a los titulares de la
editorial Eloisa Cartonera, ganadora del Premio Principal Príncipe Claus 2012.
Si bien el premio de 100.000 euros ya lo recibieron el extravagante poeta y
novelista Washington Cucurto y María Gómez en Ámsterdam, el brindis porteño fue
el sábado por la noche en el bello e inmenso jardín de la residencia de la Avenida Libertador
y Ugarteche. El delicioso banquete con vinos argentinos abundaba en lomos,
salmones, tarteletas de berenjenas, rolls de langostinos, cuadrillé de
tortilla, culminó con rissoto y helados de postre. En medio del festejo, el
embajador De Vries y la presidente de la Fundación Príncipe
Claus, Lilian Gonçalves, elogiaron la función social de Eloísa Cartonera que cumple
10 años en 2013. Ambos contaron lo que algunos argentinos no saben sobre esa
editorial de artistas, escritores y cartoneros que surgió en la calle Guardia
Vieja a lo largo de las tristes continuaciones de la crisis económica y política de 2001.
Los libros, con textos inéditos de autores latinoamericanos como César Aira y
Ricardo Piglia, entre muchos, son de cartón comprado a los cartoneros en la
calle y tienen las portadas pintadas a mano por cartoneros que además los
encuadernan y reciben una remuneración por su trabajo. El modelo de Eloísa se
extendió por toda Latinoamérica. En primera fila, elegante y con moñito, estaba
el artista Javier Barilaro que realizó los primeros y alegres diseños para las
tapas. Entre los invitados estaban Adriana Rosenberg (Fundación Proa), Norberto
Frigerio y Adrienne Vulliéty con el embajador de Alemania, Bernhard Graf von
Waldersee quien se sorprendió al presentarse. Cuando dijo que si su nombre
resultaba complicado, mejor lo recordaran como Bernhard, el artista y autor de
las letras del grupo Virus, Roberto Jacoby, no sólo lo repitió como un prusiano
sino que también lo tradujo: “El lago del bosque”. Entre artistas como
Patricio Larrambebere, Eduardo Navarro o Melina Berkenwald, la coordinadora de
los Premios, Fariba Derakhshani y la diplomática Liesje Klomp , estaba la
curadora Victoria Noorthoorn que, dicho sea de paso, fue compañera de colegio
de la reina Máxima. Se recordó que Noorthoorn tiene buenas credenciales para
presentarse al concurso por la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes.
Pero ella aseguró que tiene dos propuestas que le interesan más, “en la Argentina y en el
exterior”. Cucurto y varios escritores invitaban a conocer Eloísa
Cartonera que se mudó al barrio de La
Boca, mientras planeaban futuros títulos. Entretanto, De
Vries le contó al historiador Ángel Navarro que la hogar fue construida por el
arquitecto Bustillo para una familia que, como tantas de la sociedad criolla,
acabó por dividirla y venderla. No obstante, la residencia tiene 1.000 metros, no es
poca cosa.

En esa recepción accedimos a algunos breves de
sociedad, como el casamiento del ex secretario de Planeamiento de Carlos Menem
y periodista Jorge Castro, con una modesta ceremonia en el registro civil de la
calle Uruguay, seguido de un servicio de lunch en un salón de la confitería
Petit Colón. Se casó con Marcia Carmo, una periodista brasileña que trabaja en la BBC y que perteneció al equipo
de comunicaciones de Fernando Henrique Cardoso cuando era presidente. Pocos
camaradas y familiares en el festejo íntimo, entre ellos el hijo del novio Nicolás
Castro Bronstein, poeta que hace roncha en el below y Julieta, con reputación
de ser de las jóvenes más bellas de Buenos Aires en el sub 26.

El alma criolla, errante y viajera, de estos quinchos,
se dio un aparte para sobrevolar ayer por la celebración callejera que organizó la
alcaldía de Londres con stands y representaciones de todo el mundo, y en que se
lució una representación argentina. Aunque la lluvia le quitó lucimiento, en
Regent Street entre Oxford y Picadilly se colgaron estandartes con el lema
“The World on Regent Street” donde Argentina aparecía como el primer
sponsor de la movida. Hubo comida, bailes de todos los países y en el último
tramo de Regent, cuando pega la curva para llegar a Picadilly se instalo una
cuádruple carpa de Argentina. Alicia Castro no estaba pero sí los organizadores
de la cadena de restaurantes Gaucho y la bodega Cheval de los Andes que armó
una celebración aparte de Malbec. Esa cadena es propiedad de Zeev Godik, un israelí
que importa la carne de Buenos Aires y se lo llevó hace dos años a Fernando
Trocca como chef ejecutivo (pasa cada tanto a inspeccionar). Hace seis meses
Godik tuvo algún inconveniente por el lobby local que le quiso imponer el “buy
british” en la carne, apriete que pudo resistir. Están metidos además en
toda la movida del Polo argentino en Londres y han armado otra cadena de bares,
“Galante” con tragos y recetas importadas de Argentina. En la otra
punta del tolderío argentino en Regent se instalo una pista de baile donde mechaban
música de Gustavo Ceratti con bailanta con un estruendo que se escuchaba hasta
en Picadilly Circus.

Terminamos con un enigma de hondo contenido
inmobiliario, comercial y religioso: ¿cuál es la propiedad, una de las más
caras del centro de Buenos Aires, que irá a la Iglesia por legado de su
dueña cuando Jorge Bergoglio era aún arzobispo de Buenos Aires?

Para el final, un chiste que muestra los límites de la
fe cuando la tentación es grande.
Un rabino llega de Israel a Ezeiza y, aún antes a pasar
por Migraciones, la gente lo saluda admirada.
-¡Vino Cafrune! ¿No me firma un autógrafo? -lo
confundió una mujer-.
-Mi no ser Cafrune, mi venir de Israel, mi ser rabino
-intentó corregir el visitante, quien no llegó a salir del aeropuerto antes de
pasar por el mismo equívoco.
-Mi no ser Cafrune, mi venir de Israel, mi ser rabino
-volvió a aclarar mientras los curiosos le pedían autógrafos y sacarse fotos
con él-. La llegada al hotel fue igual, con un hall que se llenó rápidamente de
curiosos.
-Mi no ser Cafrune, mi llegar de Israel, mi ser rabino
-volvió a decir, ya cansado-. Por suerte, en la conserjería le entregaron
rápidamente la llave de su habitación. Pero el revuelo hizo que lo mandaran a
una habitación equivocada.
Al entrar el hombre de fe se encontró con dos sensuales
mujeres en baby-doll que, insinuantes, exclaman:
-¡Ah, Cafrune! Vení, papito…
-Sambe, de mi esperanze…