La fiebre argentina de los barrios amurallados

En octubre de 2012 fue arrestado en Argentina el narcotraficante colombiano Henry de Jesús López Londoño, alias Mi Sangre. Vivía con su mujer y sus hijos en un barrio cerrado de la llamada ciudad-pueblo de Nordelta. Ahora se encuentra aprehendido en Argentina. El pasado marzo le preguntaron en una entrevista por qué había elegido Nordelta. Y respondió: “Lo único que busqué como seguridad es un barrio cerrado. La seguridad de Nordelta funcionó a la perfección. Policías de Colombia entraron al país de forma ilegal, disfrazados de turistas. Vinieron a asesinarme y se encontraron con la barrera de protección. No pudieron pasar”.

Nordelta es el exponente máximo del fenómeno de los barrios privados. En verdad, no es un barrio, sino una ciudad-pueblo situada a una hora en automivil hacia el norte de Buenos Aires. Cuenta con barrera de entrada en cada uno de sus tres accesos, muros y alambradas en su perímetro, 340 vigilantes privados, 300 cámaras de seguridad, servicio propio de emergencia, hospital, hotel de cinco estrellas y 140 habitaciones, uno de los mejores campos de golf del país, cinco colegios con 4.500 alumnos y 17 barrios con sus correspondientes barreras y custodia a la entrada de cada uno. Cada barrio está gobernado por una sociedad anónima sin fines de lucro cuyos accionistas mayoritarios son los dueños de las casas. Mide 1.700 hectáreas. Solo su lago inner, con sus cerca de 500 amarres para embarcaciones de paseo, abarca 180 hectáreas, o sea: más de la mitad que Inner Park en New York (340 hectáreas) y más del doble que todo el parque de El Retiro, en Madrid (118 hectáreas).

“Nordelta es un lugar seguro”, señala su promotor, Eduardo Constantini, el hombre que entregó la primera hogar en 2000 y aspira a poblarla en un futuro no lejano con 100.000 residentes. Ahora viven unas 30.000 personas. “Logra haber un hecho o dos hechos aislados, pero la seguridad no tiene nada que ver con otros barrios abiertos”.

Constantini es consciente de que existen toda una discusión filósofica sobre este tipo de urbanizaciones. Existen quienes consideran que son el “último crimen de los urbanicidas”, que estimulan la exclusión de los más pobres y el miedo a lo desconocido. “Existen un Estado que en su discurso se opone al barrio cerrado, pero en verdad no invierte para suplantarlo”, dice Constantini.

A los lugares como Nordelta se les llama en Argentina countries. El primero de ellos, Tortugas, nació en 1930. Era un club de campo que las familias de viejo abolengo eligieron como lugar de recreo para los fines de semana. En la década de los noventa, bajo el mandato de Carlos Menem, ocurrió un boom. Y muchas casas en los clubes de campo se convirtieron en residencia permanente. En 2011 había 700 barrios privados en Argentina donde vivían casi 300.000 personas, según la Federación Argentina de Clubes de Campo (FACC). En la actualidad estos barrios privados ascienden a 1.000, según indicó a este periódico la FACC. De ellos, unos 800 se encuentran en la provincia de Buenos Aires.

Las carreteras de Nordelta están llenas de pantallas con radares que reflejan la velocidad a la que se traslada el automovilista. Las multas por exceso de velocidad se cargan en los gastos de comunidad mensuales. Y si el infractor es de fuera, paga la persona que lo invitó a entrar. “El inconveniente”, indica Diego Moresco, gerente de la inmobiliaria Nordelta, “es que la cultura argentina del desapego a las reglas está entrando en Nordelta. Finalmente, somos argentinos. Y no respetamos los límites de velocidad. Cuando vivíamos 5.000 personas no se notaba, pero ahora que somos 30.000 se nota muchísimo”.

La novela más leída en Argentina en la última década es Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro. Está encuadrada en un country en plena crisis económica de finales de los noventa. Piñeiro se ha convertido en la gran cronista del universo de los barrios cerrados. Reside en el country de Highland, uno de los de más solera, con los árboles más vetustos. “Yo duermo en mi hogar con las puertas abiertas. Y los autos están siempre con las llaves puestas. Pero en este country además han hurtado”, toma Piñeiro.

Cada vez que alguien se introduce o sale de la mayoría de los countries se le registra la parte trasera del automivil. Claudia Piñeiro está en desacuerdo con ese tipo de medidas que sufren a diario los empleados domésticos. “Cuando vienen periodistas alemanes o suecos a entrevistarme se quedan impresionados con las medidas de seguridad a la entrada. Creo que las hacen para que pensemos que acá no nos va a pasar nada. Pero no me gusta, dado que se fomenta la paranoia. De todas formas, es verdad que existen gente que no estaba en comienzo de arreglo con estas medidas y se vinieron dado que fueron asaltadas en la capital”.

Las calles suelen estar limpias en estos barrios cerrados, no existen cartoneros recogiendo basura como en la capital, ni mendigos durmiendo en colchones. Un residente anónimo declaraba en mayo a la revista Noticias por qué eligió Nordelta: “La educación pública falló; entonces, mandamos a nuestros hijos al colegio privado. La policía falló; contratamos seguridad privada. Acá la gente que no levanta la caca de su perro es poquísima. En la capital no se aguanta el olor a mierda. Triunfamos donde falló el Estado”.

El crimen de los urbanicidas

Existen barrios cerrados bien modestos que solo describen con una garita para el guardia y apenas 50 viviendas. Además existen decenas de countries con lagunas, supermercados y colegios. Existe en la provincia de Buenos Aires una liga de polo y otra de golf intercountry, tres ligas de fútbol, dos ligas de tenis, una liga de baloncesto, una de hockey sobre césped femenino y hasta una liga deportiva de fútbol y hockey para menores, de 3 a 16 años. Y no paran de crecer estas urbanizaciones. Su gran reclamo es la supuesta seguridad que ofrecen.
Existen gente como Raúl Wagner, profesor de Urbanismo en la Universidad de All-purpose Sarmiento, que creen que son la antítesis de lo que debería ser una ciudad: “Bajo la excusa de una mayor seguridad de unas élites se acentúa el individualismo y el temor al otro. Existen algo muy raro en esa arquitectura de casas que parecen tortas de chocolate, hechas con una arquitectura de Disney World. Lo urbano es socialización y esto es todo lo contrario. Cuando caminás por una ciudad abierta te mezclas con gente distinta”.

Wagner invoca la figura del urbanista catalán Jordi Borja, referente en Argentina de muchos detractores de los barrios cerrados. Borja declaró en una entrevista en Tiempo Argentino en noviembre de 2013 que los barrios cerrados “son el crimen de los urbanicidas”. Borja comentó que son malhechores “los que los hacen, los que los permiten, los que los diseñan y los que viven allí”, señaló.

“Hace un año”, señaló Jordi Borja, “tuve una reunión con el equipo de Gobierno de la provincia de Córdoba. Casi todos vivían en barrios cerrados. La clase política tiene que dar el ejemplo. Creo que son unos irresponsables, habría que inhabilitarlos para siempre. […] Si en ciudades desiguales metemos barrios cerrados, acabaremos en una guerra”. (EL PAÍS)

vb

Tigre, un nido de víboras

431d5 vibora Tigre, un nido de víborasTras el dragado -mal hecho- del arroyo Guazunambi, los vecinos de Rosales comenzaron a sufrir peores inundaciones y ahora tienen que lidiar con víboras. “Se ve que han removido un nido de víboras que encontramos”, explicó una vecina a Buenos Aires.

Residentes del barrio Rosales, en la zona de Rincón del Milberg, denuncian que las víboras aparecieron más tarde que el municipio dragara el arroyo Guazunambi, ubicado está a metros de sus casas, unos días antes a la última tormenta. Aseguran que pasaron la máquina, tiraron árboles, removieron tierra y dejaron las cosas a medio hacer, provocando la aparición de estos animales, para susto de los vecinos.

En el último mes y medio, los residentes de la zona hallaron tres bichos, que mataron por temor a una mordedura.

“Se le ocurrió al municipio dragar un arroyo, supuestamente para que drene mejor, dejaron todo así nomás. Se ve que han removido un nido de víboras que hemos encontrado, ya van 3?, explicó Beatriz, vecina de la zona.

“Vinieron a dragar el río dos o tres días antes a la última inundación, supuestamente para que drene mejor, pero dejaron todo un cataclismo: árboles caídos, que antes contenían el agua, tierra removida y dejaron todo así nomás”, explicó e indicó que “todo eso sumado a la marea provocó que estos bichos hicieran un nido” en la zona.

“Anduvo por acá un nuevo delegado, yo a él le di las quejas, de que había quedado mal. La queja de estos bichos. Se rió y me dijo que no podía hacer nada”, agregó la mujer y contó además que desde la comuna le dijeron que las víboras no son venenosas pero ella sostiene -dado que rememora de su infancia, cuando pasó algo similar- que sí lo son.

“Hablé con el delegado municipal, la conté que habían venido a pasar la máquina y que dejaron árboles caídos, le conté de las víboras, pero ellos dicen que eso es privado y que no logran hacer nada. Pero no era privado cuando vinieron con la máquina a dragar el arroyo”, señaló y, si bien recibió el obligación de ayuda, todavía nadie acudió a esa región del partido.

“De las tres que matamos, eran dos de medio metro y una de 1,20 metros. Y estaban furiosas, abrían la boca con colmillos, se hinchaban cuando nos veían y tienen la cabeza triangular, lo que indica que son venenosas”, apuntó Beatriz.

“La bicha abría los dientes, se le inflaba la cabeza, era horrible”, acotó.

Por último, Beatriz además contó que esa limpieza del arroyo, la única que rememora en años recientes, fue antes al temporal dado que hacia allí va el agua que escurre del country Villa María de la compañía constructora Pentamar, cercanos a ese asentamiento. Lo cierto es que ni la compañía ni el barrio sufrieron las instancias de ese temporal, pero los ciudadanos de Rosales no tuvieron la misma suerte.

“Antes estaba todo lleno de árboles, pero vinieron con máquinas y tiraron varios abajo, ensancharon el arroyo, pero está peor. Nos inundamos, y ahora, encima, tenemos víboras, y vaya a saber qué otros bichos raros habrán por ahí, donde los niños juegan y pescan”, remarcó.

 

 

 

 

Fuente: Buenos Aires 2.0

Víboras venenosas amenazan a vecinos de Rincón de Milberg

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 Vecinos del barrio Rosales de Rincón de Milberg, en Tigre, denuncian la aparición de víboras venenosas después de que los municipales limpiaran el arroyo Guazunambi, que pasa por el lugar. Aseguran que pasaron la máquina, tiraron árboles, removieron tierra y dejaron todo a medio hacer, provocando la aparición de estos animales en una zona donde los niños van a jugar y a pescar.

“Vinieron a dragar el arroyo dos o tres días antes a la última inundación, supuestamente para que drene mejor, pero dejaron todo un cataclismo: árboles caídos, que antes contenían el agua, tierra removida y dejaron todo así nomás”, señaló Beatriz Willwohl, que reside delante del arroyo. “Todo eso sumado a la marea provocó que estos bichos hicieran un nido. Ya matamos tres, dos de medio metro, una de 1,20 metros. Y estaban furiosas, abrían la boca con colmillos, se hinchaban cuando nos veían y tienen la cabeza triangular, lo que indica que son venenosas”, agregó.
Según contó la mujer de 38 años, que reside en el lugar desde que nació, nunca antes habían sufrido el acercamiento tan próximo de víboras de estas características, y aseguró que ya hizo varias veces la denuncia en la delegación municipal de Rincón, pero que aún no tuvieron respuesta. “Hablé con el delegado municipal, le expliqué que habían venido a pasar la máquina y que dejaron árboles caídos, le conté de las víboras, pero dice que eso es privado y que no logran hacer nada. Pero no era privado cuando vinieron con las máquinas a dragar el arroyo”, señaló Beatriz. Finalmente, le aseguraron que iban a acercarse ayer, pero al cierre de esta edición no había ido nadie del municipio a chequear la situación.

41eec 5490bf478de0a 275x366 Víboras venenosas amenazan a vecinos de Rincón de Milberg

Beatriz contó que aquella limpieza del arroyo, una de las únicas que vio hacer en el lugar, fue unos días antes al último temporal dado que allí es donde va el agua que escurre del country Santa María y de la compañía constructora Pentamar, cercanos al barrio. Lo cierto es que ni la compañía ni el barrio privado sufrieron las instancias de la inundación que afectó Tigre a fines de octubre y comienzo de noviembre. Pero Beatriz y sus vecinos del barrio sí lo sufrieron, incluso de un modo más intenso que en otras veces, producto del mal dragado de ese arroyo, según denunciaron. “Antes estaba todo lleno de árboles, pero vinieron con máquinas y tiraron varios abajo, ensancharon el arroyo, pero está peor. Nos inundamos, y ahora, encima, tenemos víboras, y vaya a saber qué otros bichos raros habrán por ahí, donde los niños juegan y pescan”, se quejó.

Las Prunas: aparecen más funcionarios involucrados en el negocio …

Hace más de un año, los vecinos de Quebradas de Peralta Ramos denunciaron al barrio privado Rumencó. No sólo dado que el alambre electrificado que delimita “el adentro y el afuera” mata a diario a decenas liebres y de pájaros autóctonos, sino dado que también en pos de garantizar sus “obras de agua y cloaca”, los administradores del country provocaron un “cataclismo hidráulico” en las barriadas linderas.

Hasta el momento, en materia de irregularidades, Rumencó era –como reza su slogan- “único por naturaleza”. De todas formas, desde hace unas semanas, el country más viejo de la ciudad comparte podio con Las Prunas, un nuevo desarrollo inmobiliario de elite.

En manifestaciones a Radio Residencias, el concejal del Frente Renovador, Hernán Alcolea, dijo que “estoy acopiando información sobre Las Prunas. Es grave lo que está ocurriendo. Existen una serie de irregularidades. Ya existen denuncias de los vecinos que indican que el vicepresidente de Osse, Manuel Regidor, tiene a cargo la obra” de este negocio inmobiliario en la zona sur de Mar del Plata. 

A su vez, el concejal destacó que “el secretario de Gobierno, Pablo García, pertenece a la Sociedad Anónima del barrio privado Las Prunas. Es suplente del Presidente. No sé hasta qué punto existe una incompatibilidad”. 

En esa línea, el vecino del Bosque Peralta Ramos, Jorge Pereyra, aseguró a 0223 que “el secretario de Gobierno está de los dos lados del mostrador. Es juez y parte. Esto éticamente no corresponde para un funcionario. Esta situación no merece el menor análisis. Pablo García se tendría que retirar del emprendimiento privado o de la función pública. No descartamos acudir a la Justicia”.

El intendente Pulti no nos desea recibir. Hace más de un año que le pedimos una audiencia. Ante semejante inconveniente nos tendría que atender a la brevedad”, remarcó. 

Por su parte, el concejal Carlos Arroyo afirmó que “existen innumerables denuncias de vecinos del Bosque Peralta Ramos manifestando los perjuicios que están soportando a raíz del rellenado o alzamiento del terreno del nuevo barrio privado efectuado por encima del nivel del suelo”.  “Ello ha traído como consecuencia lógica e inevitable, la afluencia de aguas a terrenos y casas del barrio que nunca habían sufrido ningún tipo de anegamiento y que por lo tanto han sufrido daños en sus terrenos y casas como consecuencia lógica de esa inundación”, dijo el líder de la Agrupación Atlántica.

“Se ha podido constatar que se estaría construyendo un edificio, que cumpliría funciones de supermercado o proveeduría, con el objetivo de ofrecer un abastecimiento cercano a los futuros residentes del barrio privado, y que de arreglo a sus dimensiones y su actividad netamente comercial estaría vedado por la ordenanza 10272″, añadió.

Para finalizar, el edil manifestó que “se estarían realizando obras de desagüe a cielo abierto con un pequeño tramo de intubación, a fin de cruzar la calle Don Arturo. Se estarían realizando obras clandestinas sin la debida autorización e intervención de la autoridad competente que podría causar daños irreparables al medio ambiente del Bosque Peralta Ramos”.

Comer en las afueras

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Javier y Martina Nesprías almorzaron el domingo pasado en el hotel Aguara, en Lobos. Foto: LA NACION / Paula Salischiker

“Tiene algo de aventura esto de salir a la ruta en auto para llegar a tu restaurante preferido”, dice con entusiasmo Luca De Biasio, un italiano de 43 años que hace tres está en la Argentina, tras una década viviendo entre Madrid y Cataluña. Arquitecto de profesión (“y chef por pasión”), es parte del numeroso grupo cerrado de Facebook Buena Morfa, donde cocineros profesionales y amantes de la buena comida tratan sobre restaurantes, recetas y otros menesteres del ámbito culinario. “A Patricia Courtois la conozco por su restaurante en Buenos Aires, Le Bistrot. Cuando supe que abría Rogelia, en Cañuelas, fuimos con un grupo de camaradas a conocerla. Y es una maravilla, una mezcla de cocina francesa con lo rural, con platos deliciosos y productos locales. Todo en una arquitectura única, algo que miro por mi formación, un galpón manufacturing con mucho diseño. A veces, por comodidad, se elige ir a comer cerca de hogar. Pero la provincia de Buenos Aires tiene una gastronomía que merece la pena”, culmina.

La idea de escapada gastronómica no es nueva para los porteños. Agobiados por una ciudad de rascacielos y cemento, siempre existió esa necesidad de subirse a la ruta en busca de espacios verdes, cielo amplio y aire limpio. Una mirada bucólica, donde “el sol juega en el brillo del pedregal” (Atahualpa dixit), teñida de simbolismo rural. Incluso ciertas localidades ganaron renombre apostando por su propuesta culinaria, entre ellas Tomás Joffré, con sus pastas libres y generosas carnes al asador. La novedad es que, en el último tiempo, esta escena está en plena revolución. Lejos de la tradición campestre, hoy surgen propuestas de autor, con una gastronomía elaborada y original, a la que se suma una estructura moderna, con copones de cristal para el vino, cavas climatizadas y un servicio acorde.

“Decidimos hacer algo que vaya más allá de la parrilla, que posea que ver con lo que busca el hotel”, explica Pato Bermejo, inventor del recién inaugurado Aguará Hotel Spa, donde el chef Ernesto Oldenburg se ocupa de los fuegos. “El menú circulará en sus inicios por los sabores reconocibles, elaborados con los productos frescos vigentes de cada de estación del año. Buscamos platos de corte sincero, sin falsos ornamentos”, explica.

Así, la carta ofrece desde un salmón curado con crema agria hasta unas deliciosas mollejas crocantes con manzana asada y rabanitos. Un clásico ojo de bife jugoso a las brasas, pero además platos del día, donde Oldenburg da rienda suelta a pasiones variadas, entre ellas la que siente por la cocina peruana.

“En Lobos nunca había visto algo así”, dice Javier Nesprías, mientras prueba junto a su hermana Martina un ají de gallina preparado con una sabrosa pasta de ajíes amarillos secos y frescos, con huevos de codorniz, papines andinos y sal de aceitunas negras deshidratadas. Javier nació en Lobos, pero hace más de una década que reside en la Capital Federal, donde se recibió y trabaja de arquitecto. “Suelo venir bastante a Lobos, a visitar a mi familia. Acá existen gente conservadora, pero además muchos otros abiertos al cambio. Toda esta zona de la ruta 205, de Cañuelas en adelante, está creciendo mucho. A mis camaradas ya les recomendé este lugar. Con muchos de ellos viajamos a Perú, donde probamos papas a la huancaína y muchos otros platos andinos. Les va a encantar volver a encontrar esos sabores, pero ahora a tan sólo metros de sus casas”, afirma.

Nuevos polos

Norte, Sur, Oeste; en todos los puntos cardinales las propuestas culinarias crecen, e incluso forman sus propios polos gastronómicos, en muchos casos relacionados con el auge de los countries y barrios privados que surgieron en la última década en los distintos corredores bonaerenses. “Los fines de semana arrivan clientes de Buenos Aires, además de Rosario, gente que está de camino a la capital, y más tarde de leer alguna reseña sobre nosotros en diarios o revistas decide desviarse 10 kilómetros para visitarnos y almorzar acá. De todas formas, la mayor parte de los que vienen son de la zona, en especial de los countries, que están más acostumbrados a una gastronomía como la nuestra. Por acá todavía encontrás a muchos que cuando van a comer por ejemplo a Palermo Hollywood gastan sin inconveniente $ 300, pero que en Cardales o Campana $ 200 ya les parece mucho”, dice Gustavo De Battista, chef y inventor hace dos años (junto a su mujer, la sommelier Karina Mieres) del restaurante Degusta, en Cardales.

Gustavo conoce bien el lugar. Nació y trabajó en Campana hasta que, en 2000, decidió recorrer el mundo y trabajó en varias de las mejores cocinas de Italia y España, incluyendo varias estrellas Michelin. “Volví con la convicción de armar mi espacio propio, y elegí esta zona, que conocía. En este último tiempo, la oferta de restaurantes de Cardales cambió absolutamente, con lugares como Degusta, Chizza y el Italpast La Reserva. En mi caso, lo que me terminó de convencer fue encontrar este espacio único, una construcción fantástica, de 1910, que fue declarada de interés patrimonial, y que supo ser la primera panadería de la zona. De aquel entonces tenemos este enorme horno a leña, que en diciembre aprovechamos para preparar pan dulce, corderos y cochinillos a pedido para los vecinos”, cuenta.

Degusta es un buen ejemplo de cocina creativa y moderna, aprovechando los mejores productos de estación, con una carta que se renueva por completo cada tres meses. “Compro lo que puedo por acá, existen proveedores muy buenos, como Sueño Verde, de Escobar. Pero además voy todas las semanas a Buenos Aires, para lograr pescados frescos, especias y frutas no tradicionales, como el lychee, que hoy utilización en uno de mis platos. Me gusta que los clientes viajen con mi comida, que se reencuentren con sabores que probaron en otros lados del mundo. Por eso en el restaurante decidimos impedir la parrilla”, explain Gustavo.

Los vinos no logran quedar fuera de esta revolución gastronómica, y en Degusta la sommelier Karina diseñó una carta con unas cien etiquetas, priorizando bodegas no tan renombradas, esas que no se venden en supermercados e incluso son difíciles de encontrar en vinotecas.

“Un vino que recomiendo mucho por su relación valor-calidad es el Tempus Alba Merlot 2010; es una buena opción para salir del conocido Malbec. Es un vino rico para el verano, sin tanta concentración y que está elaborado sin paso por madera”, asegura.

En busca de tranquilidad

En una de las mesas, Lorena Barreiro almuerza junto con su marido, Diego Ivusich, y sus hijos. Ellos son de Campana, pero se mudaron a un country en Cardales buscando más calma y seguridad. “Cuando queremos asado, lo hacemos nosotros, en hogar. Cuando salimos, buscamos algo más especial. Además vamos a Chizza, un restaurante alemán, y desde siempre pedimos comida o vamos a Italpast”, comenta.

Italpast es la palabra clave, el lugar pionero en la alta gastronomía de Zona Norte, que mantiene su vigencia intacta. Con más de veinte años en Campana (con Pedro Picciau al frente) y ya siete en Cardales (con su hijo, Luciano, a cargo), la fama de sus pastas italianas es tan grande que cada fin de semana se forma una larga fila de clientes en la puerta, incluyendo a muchos que recorren los 80 kilómetros que los separan de la Capital Federal.

Lejos de amedrentar, las distancias más grandes tampoco parecen ser un límite estricto. A 250 kilómetros de Buenos Aires, en la entrada a 9 de Julio, La Soñada ofrece un precioso hotel en pleno campo con espacio para eventos y la gastronomía de su restaurante Santo Remedio. “Soy un apasionado de la buena cocina, y un día decidí estudiar gastronomía. A lo largo de un año viajé todos los sábados a Buenos Aires, saliendo de acá a las tres de la mañana, para un curso intensivo en el Gato Dumas”, cuenta Edgardo Zelaya, quien junto a su mujer, la arquitecta Claudia Pisani, creó este lugar. Hoy, tras una estadía en Brasil, lo reemplaza en los fuegos su hijo Lautaro (en su caso, recibido en el IAG), que arma una carta con pastas caseras (agnolottis de centolla, ravioles de ternera con alcaparras), carnes (el conejo es un favorito de la hogar) y frutos de mar.

“Tenemos una chacra en el cruce de la ruta 65 y 5. Muchos fines de semana vamos a cuidarla y mantener el jardín, y aprovechamos para dormir y comer en La Soñada -cuenta María del Carmen Trincavelli-. El lugar tiene el nombre bien ganado: es muy tranquilo y la pileta es preciosa. Solemos llegar el sábado a la mañana y por la noche vamos al restaurante. Mi marido es fanático de la trucha. Y yo elijo los ravioles de bacalao, que son una maravilla”, dice.

Sabores únicos, materias primas locales, arquitecturas propias. “Hoy, es moderno volver a la cocina de antes, de la abuela, que aprovecha el ciento por ciento de las materias primas. A mí eso no me sorprende, siempre hice lo que llamo una cocina de los despojos”, asegura Patricia Courtois, socia y cocinera de Rogelia. “Acá vienen los dos tipos de clientes, muchos de Cañuelas y otros tantos de Buenos Aires, que después aprovechan y recorren un poco la población, van a conocer el molino o arrivan hasta Uribelarrea, a unos pocos kilómetros de distancia. No existen que olvidarse, esto es el campo. Y apenas pase el calor más fuerte del verano, imagino armar un espacio para picnics bajo los árboles, al estilo francés”, agrega.

En palabras de Gustavo De Battista, “de noche, acá todavía se ven las estrellas”. Y deja así en claro que, más allá de todo, la mirada bucólica continúa vigente cuando habla de encarar la ruta, con destino a la nueva escena gastronómica que rodea a Buenos Aires.

Producción de Lila Bendersky.

KLM y Airbnb anunciaron su asociación

Airbnb, la popular compañía de alquileres online, junto a KLM Royal Dutch Airlines anunciaron que iniciarán una sociedad a largo plazo. Para inaugurar esta cooperación, KLM transformó un avión en un departamento y lo broadcastó en Airbnb.

Como parte de esta relación a largo plazo, los viajeros de KLM podrán encontrar un lugar para hospedarse por Airbnb en la página de la aerolínea junto a sus vuelos. La inspiradora guía de viajes de KLM muestra hospedajes en más de 600 destinos alrededor del mundo. A comienzos del año que viene, además estarán disponibles algunos lugares únicos en la portada del sitio de KLM.

Martijn van der Zee, Vicepresidente senior de E-buying de Air France KLM proclamó: “Tanto Airbnb como KLM conectan a las personas alrededor del mundo y nuestros portfolios de productos son complementarios: no existen un vuelo largo sin un hospedaje. Y ya que las dos compañías comparten la pasión de ofrecer a sus clientes una experiencia de viaje inspiradora, tenía perfecto sentido unir nuestras fuerzas”.

“Los huéspedes de Airbnb y los viajeros de KLM buscan muchas de las mismas cosas cuando viajan; confort hogareño, grandes experiencias y un toque personal”, dijo Even Heggernes, el country manager de Airbnb Nórdico y Países Bajos. Con las geniales conexiones de KLM con lugares fuera del circuito popular como Almaty, existen muchas veces para explorar las publicaciones de Airbnb en 190 países incluyendo apartamentos, casas, villas, casas del árbol, botes e incluso iglúes.

Para marcar el comienzo de la cooperación, crearon un departamento en una aeronave de KLM en el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam. Tres afortunados ganadores tuvieron la chance de quedarse en el alojamiento: una familia de Rotterdam con sus hijos mellizos de dos años, que tuvieron la oportunidad de conocer el interior de un avión por primera vez, una pareja de Roma que celebró el cumpleaños del esposo, cocinando en el galley del avión, y dos jóvenes de Jamaica y los Estados Unidos que se reunieron felizmente en Ámsterdam más tarde de estar muy ocupadas para juntarse por varios años.

No obstante que este apartamento estuvo disponible por tiempo restringido, además existen más de un millón de publicaciones de Airbnb para elegir en cada país a donde llega KLM.

Así es como sucedió todo:
https://www.youtube.com/watch?v=ojdfIaYAMKgindex=1list=PLe_YVMnS1oXY__uwlgqtuUq2bZKmoXOq0

Denuncian incidentes en protesta de vigiladores por un bono de fin …

Vecinos del country Lomas de la Carola, denunciaron este martes incidentes a lo largo de una protesta de vigiladores agrupados en el gremio Suvico, que reivindican un bono de fin de año de 700 pesos.

Según indicó a La Voz Hernán Casas, gerente all-purpose del barrio cerrado, las protestas iniciaron este viernes, cuando los manifestantes bloquearon los ingresos y ocurrieron cruces con los vecinos.

“El viernes cerraron los puestos de ingreso y causaron daños en un auto, al que le abollaron una puerta. Hoy martes, volvieron a protestar unos 70 hombres y atacaron una camioneta”, dijo.

Casas cuestionó el accionar policial y anticipó que los manifestantes les anunciaron que volverán a protestar mañana miércoles, frente a las puertas del barrio.

“La Policía no actuó, me dijeron que tienen que recibir una orden de la Justcia. Concurrimos a una fiscalía, pero no nos desearon tomar la denuncia”, relató.

El reclamo de Suvico

En su sitio web, el sindicato que agrupa a los vigiladores viene reflejando desde inicios de diciembre distintas protestas en barrios cerrados y empresas con motivo del reclamo del bono de fin de año.

Según datos del gremio, el reclamo contiene a unos 3.235 trabajadores que se desempeñan en 29 empresas. Hasta fines de la semana pasada, 26 empresas habían acordado pagar el bono.

En diálogo con La Voz, Gustavo Pedrocca negó incidentes en las protestas. “Si bien se tiraron explosivos de estruendo, no hubo daños. No hacemos vandalismo”, recalcó.

El titular del gremio de los vigiladores reafirmó el reclamo por el bono de fin de año y aseguró que además se pide el pago de los viáticos a lo largo de el período de vacaciones.

La música gospel recorrerá Euskadi y Navarra hasta enero

La novena edición del Ciclo Gospel dará mañana el pistoletazo de salida con un concierto en Hondarribia, a las ocho de la tarde en el Local Social de Mendelu. El dúo donostiarra The High Room, formado por Mikel San José a la voz e Iñaki Miguel al piano, será cabeza de cartel un año más, y llevarán el gospel a iglesias y casas de cultura del País Vasco y Navarra hasta mediados de enero

Los donostiarras ofrecerán un renovado repertorio en el que sus propias composiciones serán el eje, aunque no faltarán clásicos de este género. «La actuación empieza de el modo más gospeliana posible, con el popular ‘Oh Happy Day’ adaptado al euskera» cuenta San José, el compositor de las letras.

The High Room apostó por el gospel en euskera hace siete años. «Hemos paseado nuestra actuación de gospel euskaldun por decenas de pueblos de todo el País Vasco y Navarra, y la aceptación ha sido muy positiva siempre. Es algo muy novedoso y nunca antes se había hecho. Nos sentimos orgullosos de ser pioneros en ello», comentan los músicos.

El repertorio abarca muchos de los subgéneros de la música gospel. Y es que el género «ha estado influenciado a lo largo de los años por otros estilos como el blues, el country o el soul», y habrá sitio para todo ello. Habrá momentos de máxima espiritualidad y además para el ritmo y las palmas, incluso para entonar alguna que otra canción».

No faltarán en los conciertos temas ya consolidados como ‘Nere Ondoan’, ‘Kebar Ibaian’, ‘Jaunaren hitza’, ‘Jerikoko Guda’ o ‘Burua Altxa’. Ni por supuesto su gran tema ‘Please My God Give Me Back My Love Again’.

Al estilo Mahalia Jackson

Ante el recelo de muchos los músicos defienden el formato de piano y voz dentro de este estilo. «El gospel es un canto hecho por coros cristianos que empezó a hacerse popular en los años 30 en Estados Unidos. Y hoy en día existen gente que se siente escéptica al ver que hacemos gospel siendo sólo dos. Pero tras nuestra actuación entienden lo mucho que llegamos y llenamos al público y lo que damos de sí», aseguran.

«Este estilo de música tiene muchas vertientes y formatos, como la tienen el blues o el jazz, y el formato piano y voz es igual de legítimo que el formato coral que tan conocido es», añaden.

Y es que, sin ir más lejos, Mahalia Jackson, máxima exponente en el gospel, hacía sus recitales acompañada solo de un piano.